
PRIMEREANDO


...Mi vida en continua conversión.
A mis 33 años (la edad de Cristo) Jesús llegó a mi vida. Yo estaba pasando por un mal momento, sufrÃa mucho y me sentÃa desilusionada de todo. Mi matrimonio no era lo que yo habÃa soñado hasta el punto que muchas veces pensé en el divorcio y hasta maldecÃa el momento en que mi esposo se cruzó en mi camino. Fue en este preciso instante que tuve mi primer encuentro con el Señor en un Seminario de vida en el EspÃritu y a partir de ahà mi vida ya no fue la misma.
Al principio me costó mucho aceptar y entender que Dios me ama. De un Dios lejano y castigador empecé a conocer a un Dios muy cercano. Un Dios que solo sabe amar y perdonar porque él no puede cambiar su esencia que es AMOR.
En estos casi 20 años que llevo de seguir este camino crecà mucho como persona y en él conocimiento de Dios. Él sanó muchas heridas de mi corazón y lo sigue haciendo, hasta el dÃa que me encuentre cara a cara con él.
Cada vez que Jesús realiza una sanación en mi, obtengo una profunda libertad interior y una alegrÃa de vivir y seguir adelante en este caminar hacia Él, convirtiéndome cada dÃa más y mejor a Dios
Hoy a mis 52 años le doy gracias a Dios por haberme llamado, por todas y cada una de las personas que puso en mi camino para ayudarme en este crecimiento espiritual. Le doy infinitas gracias por su amor, su paciencia y fidelidad a pesar de todas mis debilidades, desconfianzas y caÃdas.
Ahora tengo la certeza de que solo él llega a la raÃz de nuestras heridas más profundas. Solo él te sana y te libera de todas tus angustias. Nosotros solo debemos tener fe, ser perseverantes en la oración y no dudar que él SI realizará su obra, a su manera y en su tiempo.
PodrÃa escribir mucho más para contar toda mi vida de continua conversión… pero solo quiero decir que seguir a Jesús es la mejor decisión que he podido tomar y no me arrepiento…que vale la pena. Dios te bendiga!!!
LilÃ
Yacuiba – Bolivia
2014